The Best Joke Ever Told

When people ask how I ended up working in Westport, Connecticut, for a global organization, SeriousFun Children’s Network, I share my favorite Paul Newman quote: “it’s all been a bad joke that just ran out of control.” To me, this whole thing was supposed to be a bad joke. It was my long shot. The fellowship I applied to thinking there was zero chance I’d get it. Life, however, ended the joke unexpectedly. The punchline was me being awarded the Newman’s Own Foundation Fellowship and receiving this amazing opportunity. The process was very quick once I was accepted; moving from North Carolina to Connecticut was terrifying. I was excited but nervous, proud but anxious, happy but terrified. I never imagined having to start a new job, in a new state, with two strangers as my roommates. However, those feelings didn’t last very long.

I’m very fortunate to have been placed at SeriousFun Children’s Network through the Newman’s Own Foundation Fellowship. Their mission is very close to my heart and is in place to create opportunities for children and their families to reach beyond serious illness and discover joy, confidence and a new world of possibilities, always free of charge. Four days into my orientation at SeriousFun I hopped on a plane and flew to Ohio, to see the work firsthand. I flew to Flying Horse Farms, a partner camp, where I volunteered as a cabin counselor. I witnessed how quickly the campers formed community and how important it is for them to do so. The change in the children from the moment they arrived to the moment they left, five days later, was indescribable. The energy and confidence they had was boosted and they built community within those few days. I left feeling energized and much closer to the mission of the organization.

A few months later, I was once again given the opportunity to travel to a camp. This time I traveled to California to support a new session: Campamento Para Familias, the first Spanish speaking family session being held at The Painted Turtle Camp. Attending this session was completely different than my earlier experience because I was able to witness the inclusion of both children and families. Arrival, for many of these families, was the first time they’d ever set foot at a camp, and one of the few times where they could engage in Spanish programming together. For some, it was the first time they were able to be a family without worrying about language or cultural barriers in addition to medical needs. Tears, pranks, dance moves, food, and many other things were shared, but in the end, the thing I walked away with, was a strong sense of unity and strength thanks to the campers and their families.

Throughout my Fellowship those two feelings seem to play a huge role. Through my work in the office and as a volunteer, I found a passion and deep understanding of both the mission we have as an organization and my mission as a person. We work to make the kids and their families feel included and at home, and while doing so, we are also the receivers of those things. I quickly developed relationships with colleagues all over the globe. Some serve as mentors, some I can provide support for, and some have become friends. Sometimes I am the storyteller, sometimes I am the one whose story is being told, but I am always a person supporting and receiving support from the Network – making sure there is a story to tell.

The nerves of moving and starting over seem silly to me, as I reflect back today, because I have found so much of myself while working at SeriousFun. As I enter the second half of my Fellowship year, I realize what I thought was a bad joke, has quickly turned into the best year of my life. Leaving North Carolina for Connecticut was the hardest thing I’ve had to do. But it’s been an amazing journey. Through the many roles I’ve played as a Newman’s Own Foundation Fellow, I’ve learned a lot of important lessons. I have found my strength through unity within my pre-existing communities, and those formed through the Fellowship. I understand why Paul Newman was so passionate about the organization, because, I’ve seen the impact it has had on the children, their families, and the staff. I believe life to be funny in many ways, and this experience has been the greatest joke it’s ever told me.

By – Hicela Arreaza, 2019-2020 NOF Fellow, placed at SeriousFun Children’s Network, Westport, CT.


Cuando la gente pregunta cómo terminé trabajando en Westport, Connecticut, para una organización tan global como SeriousFun Children’s Network, comparto mi cita favorita de Paul Newman: “todo ha sido una mala broma que se salió de control.” Para mí, todo esto se suponía que era una mala broma. Fue mi tiro largo. El programa al cual apliqué pensando que había cero posibilidades de ser aceptada. La vida, sin embargo, terminó la broma inesperadamente. El fin de la broma fue que me dieron la increíble oportunidad de ser miembro del programa Newman’s Own Foundation Fellowship fundada por la Fundación de Newman’s Own. El proceso fue muy rápido una vez que fui aceptada y mudarme de Carolina del Norte a Connecticut fue aterrador. Estaba emocionada pero nerviosa, orgullosa pero ansiosa, feliz pero aterrorizada. Nunca imaginé tener que comenzar un nuevo trabajo, en un nuevo estado, con dos desconocidos como mis compañeros de cuarto. Sin embargo, esos sentimientos no duraron mucho.

Fui muy afortunada de haber sido emparejada con la organización SeriousFun Children’s Network. Su misión es una muy cercana a mi corazón ya que involucra crear oportunidades para que los niños con enfermedades graves  y sus familias lleguen más allá de su enfermedad y descubran alegría, confianza y un nuevo mundo de posibilidades, siempre de forma gratuita. Cuatro días después de mi orientación en SeriousFun, me subí a un avión y volé a Ohio para ver cómo se cumple esa misión. Fui a Flying Horse Farms, un campamento asociado, donde me ofrecí como consejera de cabina. Fui testigo de lo rápido que los niños formaron una comunidad y de lo importante que es para ellos hacerlo. El cambio en los niños desde el momento en que llegaron hasta el momento en que se fueron, cinco días después, fue indescriptible. La energía y la confianza en ellos aumento y construyeron una comunidad en esos pocos días. Me fui sintiéndome energizada y mucho más cerca de la misión de la organización.

Unos meses después, nuevamente tuve la oportunidad de viajar a uno de nuestros campamentos. Esta vez viajé a California para apoyar una nueva sesión: Campamento Para Familias, la primera sesión familiar de habla hispana que se llevó a cabo en The Painted Turtle Camp. Asistir a esta sesión fue completamente diferente a mi experiencia anterior porque pude presenciar la inclusión de niños y sus familias. La llegada, para muchas de estas familias, fue la primera vez que pisaron un campamento, y una de las pocas veces que pudieron participar juntos en la programación en español. Para algunos, era la primera vez que podían ser una familia sin preocuparse por las barreras culturales o de idioma además de las necesidades médicas. Se compartieron lágrimas, bromas, movimientos de baile, comida y muchas otras cosas, pero al final, lo que sentí más que todo fue un fuerte sentido de unidad y fuerza gracias a los campistas y sus familias.

A lo largo de mi tiempo en el programa, esos dos sentimientos parecen jugar un papel muy importante. A través de mi trabajo en la oficina y como voluntaria, encontré una pasión y un profundo conocimiento tanto de la misión que tenemos como organización como de mi misión como persona. Trabajamos para que los niños y sus familias se sientan incluidos y valorados, y al hacerlo, también somos los receptores de esas cosas. Rápidamente desarrollé relaciones con colegas de todo el mundo. Algunos sirven como mentores, algunos puedo brindar apoyo y otros se han convertido en mis amigos. A veces soy la narradora de la historia de alguien mas, a veces soy la persona de quien los demás están contando historias, pero siempre soy una persona que apoya y recibe apoyo de la organización, asegurándome de que haya una historia que contar.

Los nervios de mudarme y comenzar de nuevo me parecen tontos, como reflexiono hoy, porque he encontrado mucho de mí misma en el tiempo que he trabajado en SeriousFun. A como empiezo la segunda mitad de mi año siendo parte de este programa, me doy cuenta de que lo que pensé que era una mala broma, se convirtió rápidamente en el mejor año de mi vida. Dejar Carolina del Norte para mudarme a Connecticut fue lo más difícil que tuve que hacer. Pero ha sido un viaje increíble. A través de los muchos papeles que he desempeñado como miembro de Newman’s Own Foundation Fellowship, he aprendido muchas lecciones importantes. He encontrado mi fuerza a través de la unidad dentro de mis comunidades preexistentes, y aquellas formadas a través del programa. Entiendo por qué Paul Newman tenía tanto amor y pasión por la organización, porque he visto el impacto que ha tenido en los niños, sus familias y el personal. Siempre he creído que la vida tiene un buen sentido del humor, y esta experiencia ha sido la mejor broma que me han contado.

By – Hicela Arreaza, 2019-2020 NOF Fellow, placed at SeriousFun Children’s Network, Westport, CT.